Uno de los frescos más famosos de la bóveda es «La creación de Adán» en la que se representa nada menos que- y por primera vez- la imagen de Dios.
Miguel Ángel lo pinta como un anciano musculoso y con barba, que crea al hombre por medio de una especie de chispa eléctrica a través de su dedo. Primer dato curioso: Dios es diestro. Y Adán es zurdo… Como Miguel Ángel.
El primer ser humano según la Biblia está reposando sobre un triángulo verde (representación de la Tierra) y está completamente desnudo (a ver cuanto tarda alguien en querer taparlo, que ya se intentó…). Ahí viene otro dato que a lo mejor es cosa mía pero llama la atención, y es la condición andrógina de Adán. Con ese micro-pene (como nos tiene acostumbrados Miguel Ángel en sus desnudos masculinos) casi podemos confundirlo con un órgano sexual femenino.
Dios por su parte, está en una especie de nave espacial (si, otra teoría para conspiranoicos y amantes de lo oculto… ¿era Dios un extraterrestre…?), que flota en el cielo. Está rodeado de ángeles y con su brazo agarra a una figura femenina: ¿Es Eva esperando su turno, o quizás Dios tiene una socia en todo este tinglado…?
Y aquí viene otra curiosidad, ya de todos conocida: este espacio es una ilustración anatómica perfecta del cerebro humano seccionado, con su lóbulo frontal, su quiasma óptico, el tronco del encéfalo, la hipófisis y el cerebelo.
¡Es un cerebro!.
Sabemos que Miguel Angel, como buen renacentista, entre el artista y el científico, diseccionó varios cadáveres en su vida. Y probablemente conocía como era el cerebro humano.
Otros científicos afirman que ese manto rojo alrededor de Dios tiene la forma exacta del útero humano, aludiendo la tela verde que cuelga al cordón umbilical recién cortado.
Pero teorías e interpretaciones científicas al margen, «La creación de Adán» está en el Top 10 de las obras de arte más populares del mundo y pocas pinturas muestran en una sola imagen un concepto tan complejo como la creación de la vida.
